Pedalear en el paraíso ciclista: delicias gastronómicas junto a las rutas
Mallorca es conocida en todo el mundo como el paraíso ciclista por excelencia, con rutas que enganchan a cualquier ciclista, sea principiante o profesional. Pero no es solo su relieve variado y su clima agradable lo que atrae a ciclistas de todo el planeta. Es también la rica escena gastronómica que se esconde a lo largo de esas rutas y que ofrece una recompensa deliciosa al esfuerzo.
En Pollença, al norte de la isla, encontrarás el restaurante Ca'n Olesa. Este local familiar está especializado en cocina mallorquina tradicional y ofrece una experiencia gastronómica única. Desde un costillar de cordero tierno hasta el tumbet, un plato tradicional de verduras con patata y salsa de tomate, aquí hay muchas opciones deliciosas para reponer fuerzas después de una salida en bici.
No lejos de Pollença, en Alcúdia, está la acogedora cafetería Es Racó. Es famosa por sus ensaimadas recién hechas, el bollo tradicional mallorquín. Una parada aquí, ya sea para un espresso bien cargado o un zumo de naranja recién exprimido, es una forma estupenda de coger energía para seguir pedaleando.
Más al este, en la preciosa localidad de Artà, se encuentra el restaurante Forn Nou. Con su cocina mediterránea de aire moderno y su ambiente histórico, es una parada obligada para cualquier amante de la buena mesa. Aquí no dejes de probar la paella de marisco: además de estar buenísima, aporta proteínas muy útiles para recuperar después de la bici.
En Manacor, conocida por su cerámica y sus muebles, está la cafetería Sa Botiga. Aquí te reciben con una selección de tartas y pasteles caseros, entre los que destaca el gató, una tarta de almendra. Un dulce así, acompañado de un espresso bien cargado, es justo lo que necesitas tras una ruta dura para reponer las reservas de energía.
Por último, en la capital de la isla, Palma de Mallorca, está el elegante restaurante Tast Club. Es conocido por sus tapas de calidad y ofrece un montón de opciones, entre las que los pimientos de Padrón, fritos en aceite de oliva y con sal gruesa por encima, son un imprescindible.
Así, cualquier ruta en bici por Mallorca puede convertirse también en un viaje por la gastronomía local, donde descubres sabores nuevos y a la vez alimentas el cuerpo después del esfuerzo. Así que mientras exploras la belleza de la isla sobre dos ruedas, no te olvides de descubrir también los tesoros culinarios que te esperan por el camino. La isla tiene mucho que ofrecer, tanto en las rutas como en el plato.