Mallorca pedalea hasta lo más alto de los destinos ciclistas de Europa
Con su extensa red de carreteras, Mallorca se ha convertido en el destino de referencia del Mediterráneo. Un gran número de hoteles abre antes de lo habitual y está perfectamente equipado para atender a los ciclistas: mecánicos, talleres, salas para guardar las bicis, entrenadores, spa, fisioterapeutas deportivos, servicios de transporte específicos y opciones de alimentación adaptadas. Esta misma semana, por ejemplo, las zonas de Puerto Pollensa, Alcúdia y Sa Pobla estaban llenas de actividad, con equipos y clubes ciclistas de todo el mundo disfrutando de unos días espléndidos.
El turismo ciclista permite a muchos hoteles abrir antes de lo habitual dentro de la campaña «Invierno en Mallorca» impulsada por el Consell de Mallorca. Antes de la pandemia, el mercado del cicloturismo hizo posible que más de 150 hoteles de las zonas de Playa de Palma, Playa de Muro, Alcúdia-Can Picafort, Cala Millor, Cala Serena, Capdepera y Paguera prolongaran su actividad más allá de los meses de verano. La temporada del cicloturismo se concentra en dos periodos muy concretos: del otoño a Navidad y de febrero hasta poco después de Semana Santa. Según hoteleros, turoperadores especializados y el Consell de Mallorca, al final de la temporada ciclista más de 200.000 ciclistas habrán visitado Mallorca. El impacto económico total en la isla durante su estancia se estima en 300 millones de euros entre octubre y finales de abril.
Bernardo Dahlhaus, director del PortBlue Club Pollentia Resort & Spa, situado entre Puerto Pollensa y Alcúdia, explicó que los hoteles ya ven señales de que esta va a ser una buena temporada. La ocupación es mayor de lo esperado y el 70 por ciento son equipos ciclistas. La gran mayoría procede de Reino Unido y del norte de Europa, aunque también hay equipos de Brasil. Mallorca ofrece a los ciclistas un abanico enorme de posibilidades, desde recorridos cortos hasta rutas largas, con una Tramuntana que reúne algunos de los puertos más exigentes de Europa en un entorno espectacular. Muchos hoteles especializados en ciclismo se benefician de esta evolución.
El Consell de Mallorca ha firmado un acuerdo con Eurosport para promocionar la isla como destino de turismo activo. Además, Mallorca no es solo una meca para los ciclistas aficionados, sino también para muchos de los mejores equipos del mundo. En los últimos 20 años, Alcúdia y Pollença han sido la base del Team GB y del antiguo Team Sky, hoy Ineos Grenadiers. Lance Armstrong organiza incluso rutas en Mallorca por las que los ciclistas pagan 20.000 euros para rodar con él. Es solo un ejemplo más de la evolución del cicloturismo en Mallorca. El turismo ciclista es importante para la economía local y la creación de empleo: numerosos negocios dependen de la llegada de cicloturistas europeos para mantenerse activos y abiertos prácticamente todo el año.
Además del ciclismo en carretera, el velódromo Palma Arena es otro punto clave cuando los equipos profesionales están en la isla. Algunos de sus integrantes necesitan entrenamiento en pista cubierta, y el velódromo ofrece exactamente eso. La excelente infraestructura viaria, con cada vez más carreteras adaptadas a los ciclistas, y la posibilidad de entrenar en el velódromo hacen de Mallorca un paraíso para los ciclistas. También las aerolíneas ofrecen servicios específicos para viajeros que llevan su bicicleta. Por su cercanía a muchos países ciclistas de Europa, Mallorca se ha convertido en uno de los mejores destinos ciclistas del continente, si no del mundo. Ya en 2015, Sir Bradley Wiggins promocionaba el turismo deportivo en las Baleares. Para él, la Challenge Ciclista a Mallorca era «fantástica»: es una de las primeras grandes carreras de la temporada, sobre todo dentro del calendario europeo. A Wiggins le acompañó Sean Kelly, uno de los grandes del ciclismo en carretera de los años ochenta, que pese a retirarse en 1994 sigue viniendo a Mallorca al menos tres veces al año, igual que decenas de miles de ciclistas de todo el mundo.